Julio II, 1501-11, el más rico de los cardenales, compró el Papado con grandes rentas de numerosos obispos y estados eclesiásticos. Siendo cardenal, se había burlado del celibato. Fue envuelto en luchas interminables sobre la posesión de ciudades y principados; mantuvo y encabezó personalmente grandes ejércitos, y fue llamado el Papa Guerrero. Emitió indulgencias. Fue Papa cuando visitó Roma Lutero, quien quedó horrorizado de lo que veía.
León X, 1513-21, fue Papa cuando Martín Lutero, inició la Reforma Protestante, hijo de Lorenzo de Médicis hecho arzobispo a los 8 años y cardenal a los 13, a cuya edad ya había recibido 27 diferentes cargos eclesiásticos, lo que significaba una vasta renta. Se le había enseñado a considerar los puestos eclesiásticos únicamente como fuente de ingresos. Obtuvo el Papado mediante negociaciones vendía los honores eclesiásticos; todo puesto eclesiástico se vendía y muchos nuevos se creaban; nombró cardenales cuando tenía solamente siete años. Anduvo en negociaciones interminables con reyes y príncipes procurándose el poder secular, siéndole completamente indiferente el bienestar espiritual de la Iglesia. Mantuvo la corte más lujosa y más licenciosa de toda Europa; sus cardenales rivalizaban con reyes y príncipes en sus magníficos palacios sus grandes festejos y sus séquitos de sirvientes y sin embargo este sibarita reafirma la bula “Unam Sanctam” que declara que para ser salvo todo ser humano ha de someterse al Pontífice Romano. Emitía indulgencias a tarifa fija; decretó la quema de herejes como de ordenación divina.
Adriano VI, 1522-23.
Clemente VII, 1523-34
Pablo III, 1534-49, tuvo muchos hijos ilegítimos. Fue enemigo resuelto de los protestantes y ofreció a Carlos V, un ejército para que les hiciera la guerra.