Hebreos 4:12.
El señor Jorge Whitefield estaba predicando una vez en Exeter, Inglaterra. Un hombre, allí presente, llevaba los bolsillos llenos de piedras para arrojárselas al señor Whitefield. Sin embargo, oyó con paciencia su oración; pero no bien había anunciado su texto cuando el hombre sacó una piedra y la retuvo en la mano esperando una buena oportunidad para tirársela; pero Dios mandó una palabra a su corazón y la piedra cayó de su mano. Después del sermón fue a ver al señor Whitefield y le dijo: “Señor, hoy vine a oírlo con el propósito de quebrarle la cabeza, pero el Espíritu Santo, por medio de usted, ha quebrantado mi corazón.” El hombre probó más tarde ser un sincero convertido y vivió honrando el evangelio. —Whitecross.
Ja ja!!!
“Vine a tirarte una piedra y por tu oración me he arrepentido” jaja
Suena un tanto ridículo…Pero así quisiera que se arrepintieran esos que cometen suicidios y torturas a personas inocentes y no solo los que quieran tirarle una piedra a alguien que está con una cantidad de seguidores que lo defenderían.