Éxodo 20:8-11.
Se cuenta de Eric Liddell, quien ganó la carrera de cuatrocientos metros en los juegos olímpicos celebrados en París, que cuando supo que su carrera iba a correrse en el día del Señor rehusó competir, diciendo: “Me opongo a los deportes en domingo”, y así se eliminaba a sí mismo.
La prensa deportiva de Europa lo criticó, y recibió el escarnio y la crítica de todas partes, aun de los periódicos de su propio país. Pero la actitud de tan notable atleta tuvo efecto y la carrera se corrió días después, entre semana.
El dice: “Recuerdo que cuando me disponía yo a correr en las pruebas finales, el instructor me dio una notita. La abrí y leí las palabras: ‘Yo honraré a los que me honran.’ Esta fue la promesa de Dios. El me ayudó y yo gané.” Y el público que lo había condenado cambió su opinión y le dio un gran aplauso. —Youth’s Companion.