Salmo 19:91.
En el sur de Irlanda hay una iglesia cuyas ventanas todas tienen vidrieras pintadas, menos una. A través de ella puede verse el más espléndido de los paisajes: un lago profundamente azul, salpicado de verdes islotes y en el fondo, como un telón maravilloso, hilera tras hilera de cerros que la luz tiñe de púrpura. Debajo de la ventana hay esta inscripción: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, y el firmamento muestra la obra de sus manos.” —Dutton.