Daniel 6:10, 11.
Se cuenta la historia de un muchacho que hizo una gran impresión en dos hombres de negocios que iban en el tren en un carro Pullman. Los padres fueron a la estación a dejarlo, y cuando el muchacho se quedó solo en el carro abrió su valija, sacó su Biblia y sentándose en la orilla de la cama empezó a leer. Aunque los demás se quedaron mirándolo, cuando terminó la lectura cerró la Biblia y se arrodilló junto a la cama y oró antes de acostarse.
Dos hombres de negocios que vieron todo esta se impresionaron mucho con la escena y se convencieron de que también ellos tenían la necesidad de orar. Uno de ellos dijo que hacía mucho tiempo que no había presenciado una escena semejante, y reconoció que se había apartado de las enseñanzas que le había impartido su piadosa madre. El acto del muchacho creó en el corazón de aquel hombre un deseo de volver a practicar aquellas enseñanzas. Se nos dice que más tarde estos dos hombres de negocios encontraron su paz con Dios. —
Arnold.