Hechos 16:8-10.
En la parte nordeste de Borneo hay una tribu de salvajes que han tenido la costumbre de conservar disecadas las cabezas de los enemigos sacrificados. Antes de la Segunda Guerra Mundial estos salvajes no habían tenido contacto con el cristianismo; pero después de esa guerra unos jefes de la tribu Dyak invitaron a algunos misioneros metodistas a que trabajaran en un territorio cercano. Habían observado la vida de algunos soldados cristianos y quisieron que los misioneros les enseñaran acerca de “Jesús Dios” y de “la religión fuerte”, puesto que las creencias paganas de ellos no podían cambiar su vida. A partir de la Navidad de 1949, los metodistas bautizaron a 2.500 de estos salvajes en tres años, inclusive algunos jefes. Para 1957 los metodistas tenían sesenta iglesias, 6.000 miembros, y 23 ministros en esa región, y unas 11.000 personas más estaban preparándose para ser miembros de las iglesias. —
Arnold’s Commentary.