Colosenses 3:23, 24.
El doctor Roberto Andrés Hingson es un ejemplo de cómo se puede ser un fiel creyente en cualquier vocación que uno escoja. Es un médico cristiano, inventor, y profesor de medicina.
El doctor Hingson está realizando una ambición que tuvo sus albores cuando contaba cinco años de edad. Como niño sentía gran respeto por el médico que atendía a su familia. Solía acompañarlo al hacer visitas y tenerle la brida al caballo mientras el médico prestaba sus servicios al paciente.
Nació en Anniston, estado de Alabama, EE.UU. de N.A. Al terminar sus estudios secundarios y con la ayuda de una beca, pudo matricularse en la Universidad de Alabama. A pesar de trabajar como camarero y secretario para sufragar sus gastos, Bob prestó sus servicios como presidente de la agrupación estudiantil bautista. Terminó brillantemente sus estudios en 1935.
Cursando estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, sufragó sus gastos trabajando como ordenanza, técnico de rayos x, y asistente dietético.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el doctor Hingson prestó sus servicios al Departamento de Salubridad Pública de los EE. UU. En 1942 cursó estudios especiales de anestesia en la Clínica Mayo. Desde esa fecha ha hecho muchas contribuciones a la ciencia médica. Al presente es profesor de anestesia en la Universidad Western Reserve, Cleveland, Ohio, EE. UU. de N. A.
El doctor Hingson y su familia son miembros activos de la Primera Iglesia Bautista de su ciudad. Tanto él como la señora Hingson trabajan entre los jóvenes. Su pastor dice de él: “Quien ocupa lugar tan prominente en su profesión frecuentemente cuenta con escaso tiempo para el trabajo de la Iglesia
o las cosas del espíritu. Esto no se aplica a Roberto Hingson.”
Quizá el secreto de su dinámica vida cristiana está revelado por el pastor que tuviera Bob Hingson durante sus días estudiantiles. La gran decisión que hiciera Bob tuvo por escenario el despacho de este pastor. Cierto día, después de haber orado juntos, Bob dijo: “Dios ha revelado su voluntad para mi vida de manera muy clara. Hoy dedico mi vida, mi profesión, mi tiempo, mis talentos al Señor Jesucristo, a fin de hacer más livianas las agobiantes cargas y mitigar el sufrimiento y la angustia de la humanidad.” — The Junior Leader.