1 Corintios 9:1b.
El donativo que un hombre dio para las misiones nos da un ejemplo hermoso. Roberto Arthington, de Leeds, graduado de la Universidad de Cambridge, vivió en un cuarto pequeño, guisando sus propios alimentos; dio para las misiones 500.000 libras esterlinas con la condición de que toda esta cantidad fuera usada para abrir
trabajos misioneros nuevos dentro de los siguientes veinticinco años. Después de su muerte encontraron un pedazo de papel en el que había escrito lo siguiente: “Con todo gusto haría mi cama en el suelo, tendría un cajón en lugar de silla y usaría otra caja como mesa, en lugar de permitir que los hombres murieran por causa de mi negligencia en darles el evangelio.” —El Sendero de la Verdad.