REMIENDOS NUEVOS Y ODRES NUEVOS

“Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la, rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.” (Mateo 9:16-17; Ver vv. 14-17; Ver también Marcos 2:18-22 y Lucas 5:33-39). Las figuras que emplea aquí nuestro Maestro son muy gráficas y perfectamente comprensibles para aquellos hombres y mujeres que las escucharon.

Los materiales más frecuentes en la vestimenta de la época que estudiamos eran la lana y el lino. Este último se importaba de Egipto: “Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos.” (Proverbios 31:13). Pero también se tejían las prendas de pelo de cabra y de camello. La seda se empleaba frecuentemente en los trajes y vestidos de fiesta. Se menciona en Proverbios 31:22 y Ezequiel 16:10. Jesús quiere dejar bien sentado que Él no ha venido para dar una versión reformada del judaísmo:

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tenga en abundancia.” (Juan 10:10).

La tela nueva tira del vestido viejo, y el roto se agranda, pues el paño se rasga. Los odres no eran de barro ni madera, sino pellejos de oveja o de cabra. Y la alusión parece apuntar hacia la interpretación de la Ley, contraria al sentido original con que el Señor se la entregó a su pueblo Israel. El Evangelio es mosto nuevo, y precisa de odres nuevos, pues de lo contrario, al comenzar el proceso de fermentación los odres viejos se cuartearán y se abrirán, perdiéndose el mosto.

Toda la carga de tradiciones y mandamientos de hombres están representados en el paño y los odres viejos.

El contexto es el ayuno: “Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los discípulos de los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.” (Mateo 9:14-15). La respuesta de Jesús hace referencia a la fiesta de bodas. Los fariseos ayunan muchas veces, pero para Jesús no es momento de enfatizar la práctica del ayuno, por cuanto de momento sus discípulos están con Él, con el esposo. No es tiempo de luto, sino de festejar.

Las fuentes judías enseñan que si alguien observaba un ayuno voluntario y era invitado a una celebración nupcial, quedaba exento del cumplimiento del ayuno, por cuanto la alegría de la boda era un mandamiento con primacía sobre la observancia de la abstinencia.

Quizá aquí convenga tener presente cómo era una celebración de esponsales en los días de Jesús en la carne. Los amigos conducían a la novia desde la casa de sus padres hasta el nuevo hogar. El desfile procesional recorría las calles, entre música y danzas, gritos de alegría y celebración, con lámparas encendidas, pues se acostumbraba a celebrar el acontecimiento a la caída de la tarde. En el nuevo hogar estaba preparado el banquete, donde ya esperaban la mayoría de los amigos e invitados.

Jesús asocia la boda y el vino como signo de alegría. Sabemos que no era frecuente beber vino en la tierra de Israel en los días de Jesús en la carne. Sólo se consumía en las fiestas solemnes. Hay varios textos bíblicos que conviene tener en cuenta: “Él –el Señor- hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra, y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que Hace brillar el rostro, y el pan que sustenta la vida del hombre.” (Salmo 104:14-15).

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.” (Isaías 55:1).

Incluso lo hallamos en una de las más antiguas profecías mesiánicas, según hallamos en Génesis 49, donde aparece el nombre de Siloh, uno de los títulos mesiánicos más antiguos. Su significado es oscuro. La mayoría de los eruditos se inclinan por creer que no se trata de un nombre propio, sino de una expresión compuesta cuyo significado podría ser “lo que es suyo”, “lo que le pertenece”, “lo suyo propio”. En ese caso, se trataría de lo que en clave semántica se nos dice en el texto del prólogo del Evangelio de Juan, cuando hablando de la encarnación del Verbo, se nos dice que “en el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” (Juan 1:10-11).

“No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino, y a la cepa el hijo de su asna, lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su manto.” (Génesis 49:10-11).

De ahí que la primera señal milagrosa de nuestro Señor Jesucristo sea precisamente la conversión de agua en vino con ocasión de una fiesta de bodas en Caná de Galilea. (Ver Juan 2:1-11).

Jesús introduce las palabras novedosas en el Séder de Pésaj con relación al significado del vino, símbolo de la alianza matrimonial entre Jesucristo y su Iglesia y su proyección escatológica: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mateo 26:27-29).

“Y el Señor de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados.” (Isaías 25:6).

En la mística judía, la novia es el símbolo de la congregación de Israel, y el novio es figura del Señor que viene al encuentro de la desposada. La novia es también figura del Shabat. De ahí que en la víspera, poco antes de la puesta del sol del día Viernes, se entonen hasta el día de hoy cantos que hablan de “ir al encuentro de la novia”.

De esa manera describe Jesús su presencia entre los discípulos, como si se tratara de una fiesta de bodas. Pero llegará el día en que esposo les será quitado, y entonces será el momento propicio para el ayuno. Entonces tendrá verdadero sentido, mientras que ahora deben aprovechar la presencia del Señor para festejar y regocijarse. Jesús, curiosamente, vincula el ayuno con el luto, y esta es también la primera vez que hallamos registrada en el relato de Mateo la alusión a la muerte del Maestro.

La presencia de Jesús hace de aquel momento un tiempo gozoso, inadecuado para el ayuno, que es señal de tristeza. La Nueva Ley –o renovación de la Ley- no es una mera reforma de las tradiciones judías.

El nuevo vino precisa de nuevos recipientes, libres de la pesada carga de los mandamientos de hombres.

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3 respuestas a REMIENDOS NUEVOS Y ODRES NUEVOS

  1. MARTA dice:

    GRACIAS

  2. rodolfo dice:

    Excelente escrito pasa por el nuestro http://www.rodolfogarcia.org

  3. Alan dice:

    Buendía,

    les mando estos consejos de artistas cristianos del programa que realizamos Espacio Radioactivo, esperamos que algunas vez les sean de utilidad en su blog o en donde ustedes consideren necesarios. Bendiciones

    Gerardo
    http://www.youtube.com/watch?v=5-jA1jTkEhE

    Indira Lazo
    http://www.youtube.com/watch?v=MuIWdqPNyrU

    Feliciano Serrano de Unción Tropical
    http://www.youtube.com/watch?v=R0sQUfbyvcc

    Pablo Olivares
    http://www.youtube.com/watch?v=fu7Aq4P9RqA

    Jez
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    Grupo Zaga
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