
Daniel llegó refunfuñando, cerrando la puerta con un puntapié. Colgó el abrigo, arrojó el periódico y le propinó una patada al gato. Los niños corrieron para esconderse mientras que su pobre esposa, le puso un plato de comida sobre la mesa.
“Parece que papá tuvo un mal día”, comentaba uno de los niños mientras se tapaba con las cobijas. ¿Un mal día?… Últimamente parecía que todos los días eran malos. Pero, la realidad era que Daniel estaba abrumado por el estrés.
Las principales causas del estrés son: el ritmo acelerado de vida, la presión laboral, la competencia en el trabajo y el tráfico urbano. Además, existen los factores internos, como la soledad, la falta de comunicación, la frustración, y la falta de afecto dentro del círculo familiar.
¿Estas viviendo este problema? ¿El estrés está destruyendo tu vida?
Mateo 11:28 dice: “Vengan a mí todos los que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.”
Este pasaje nos deja tres lecciones fundamentales.
En primer lugar, nos habla de una Persona. El pasaje dice: “Vengan a mí.” Aquí, la persona es Jesús. Jesús mismo dice “Vengan a mí.” Esto significa que fuera de Jesús no existe solución. Sólo Jesús es la solución para el alma afligida.
En segundo lugar, los problemas. El pasaje dice: “Vengan a mí todos los que están cansados…” Jesús dice: “vengan a mí todos.” Este “todos” te incluye a ti, con tus cargas y problemas.
En tercer lugar, la promesa. Jesús dice: “… y yo los haré descansar.” Esta es una promesa veraz y segura. Veraz porque Jesús no miente y segura porque lo que Jesús promete se cumple.
¿Por qué no acudes a Jesús? Eleva una sencilla oración a Dios y pide a Jesús descanso y alivio.