
Lectura: Génesis 27:5-13 y Mateo 20:17-28
Aprovechando la oportunidad que ofrece el ‘Día de la Madre” para hablar, ya no del deber de honrarlas y amarlas, sino del deber de ellas de señalar a sus hijos un camino recto en la vida.
Madres bíblicas: Eva, Sara, Rebeca, Ana, María.
Con sus cualidades y defectos que deben enseñar a la madre cristiana lo que debe ser y lo que debe evitar. Hablemos de Rebeca: una madre sin escrúpulos.
I. Su amor por Jacob
- Un sentimiento natural que la honra. Sentimiento que los artificios de la civilización parece estar embotando hoy en muchos hogares. En ella era intenso (v. 13); y la hacía preocuparse por el porvenir de su hijo.
- La parcialidad en su amor. Prefiere a Jacob y manifiesta su preferencia. Igual falta de parte de Isaac. ¿La razón?… Esto la hizo ciega a sus defectos, y aun los alentó. ¡Cuánto daño puede hacer un cariño así!
II. Su ambición para Jacob
- Toda madre las tiene. Pero no siempre son inspiradas en un buen juicio. Riquezas; hermosura; distinción; poder (La madre de Santiago y Juan). Fomentan en sus hijos la presunción, la vanidad, la envidia. Los inician en camino que los llevará a la decepción y al fracaso.
- 2. La de Rebeca. La bendición de Isaac. Lo que significaba para ella: (a) bienes materiales; (b) superioridad a su hermano; (c) la promesa de Abraham. Sin duda creía a su hijo digno de todo esto. Y no hacía mal en desearlo, especialmente si para ella lo último era de mayor importancia.
¿Qué ambiciona usted para su hijo? Las equivocaciones de muchas madres que desean:
- Riqueza antes que honor.
- Poder antes que utilidad (Mateo 20:17-28).
- Seguridad antes que deber.
- El mundo antes que Cristo.
Ilustración: Llevaron a una madre la noticia de que su hijo había sido electo gobernador: ¿El día más feliz de su vida? “Estoy contenta, pero no lo estuve menos cuando mi hijo se convirtió y se unió a la iglesia.”
III. El yerro de su amor por Jacob
El plan ideado fue como diríamos en la actualidad: jesuítico: “el fin justifica los medios.” Sus excusas: (a) Que estaba así profetizado, 25:23. (b) Que Esaú había vendido a Jacob su primogenitura. Pero
- Demostró falta de fe en las promesas divinas. Como quien abrió el botón para ayudar a Dios a formar la rosa.
- Tuvo que valerse de medios reprobados: Mentira y más mentira, y usando el nombre de Dios.
- Y la madre tuvo que vencer la timidez y los escrúpulos de Jacob. Lo empujó en el camino del deshonor.
¡Ay de la madre que aconseja a su hijo a valerse de la mentira o sacrificar el honor y la justicia!
IV. Consecuencias
Fue suya la bendición; pero para su realización tuvieron que sufrir Jacob y su madre. Se cumplen los propósitos divinos a pesar de nuestros yerros.
- Disensión transformada en odio.
- Dolorosa separación.
- Largos y amargos sufrimientos.
¡Madres! Es tremenda vuestra responsabilidad. Amad a vuestros hijos; pero sabiamente, según Dios. No os tengan ellos que acusar ante Dios. Ilustración: Un grabado de Punch; un niño que tropieza y dice a su madre: “¡Mamá! ¿Por
qué no ves por dónde voy?”
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